martes, 26 de julio de 2011

In absent(i)a, publicación para septiembre 2011


CONFESIÓN SOBRE UNA SILLA


Si supierais quién me habita

quién descansa sólo a medias mientras duermo,

alerta a los crujidos del esternón inquieto.

En mi cabeza un hombre viejo dormido sobre una silla,

no hay ventanas,

la vieja manía de imaginar el ancho horizonte

sin plantaciones,

carreras de tierra seca resplandecientes

en las horas incrédulas en que el día

despierta.

En mi cabeza un hombre muerto que no cae, que no cierra los ojos

que mantiene un equilibrio macabro sobre las cuatro maderas de su silla

una noche fantasmal, eterna,

un ladrido de perro en la oreja, demasiado cerca

el miedo palpitante,

hielo bajo los pies…

la sangre arremolinada en las mejillas, la piel erizada

en mi cabeza un final caído de pronto: un espectáculo del que no se sale.

Un hombre inmóvil sobre una silla.

No os he dicho quién soy para no asustaros,

para tenerme contenta la conciencia de madrugada.

Pero ese hombre muerto en la silla del ático de mi cabeza

ha subido solo las escaleras,

y no ha vuelto a bajar.

No ha querido.


Con orgullo formaré parte de los 25 seleccionados para publicar con NANOEDICIONES en el proyecto In absent(i)a, financiado por crowdfunding gracias a Lánzanos.

Aquí tenéis a los ganadores:

‘Palabras en formol’ – Ana Martínez Castillo
‘Ojo de pez’ – Rafael Cabanillas Saldaña
‘Buscarini’ – Pedro Pablo Delgado García
‘Doppelgänger’ – Xuan Folguera
‘(RI)sa’, ‘A mi hija que no tengo’ y ‘La ceremonia del té’ – Roberta Anna Parisio
‘El viejo desván’ – Sara Ventas Ruiz
‘Error vacui’ – Óscar Sotillos
‘Day to day problems’ – Zacarías Payne
‘Papa Doc’ – David Benedicte
‘La botella’ – Ángel Guinda
‘Sinclair ZX Spectrum’ – Manuel del Barrio Donaire
‘In nomine money’ – Santiago Eximeno
‘Autodefinido’ – Gotzon Sillero Pérez de Albéniz
‘El instante Queneau’ – José Blanco García
‘Tiza negra’ – Víctor Manuel Gómez Ferrer
‘Los hombres de mi vida’ – Rebeca Álvarez Casal del Rey
‘Si pudiera elegir’ – María Torvisco Pulido
‘Contrariedades’ – José Javier Morata Ruiz
‘Waterproof’ – Iago Chouza Candeira
‘Joven caballero en un paisaje’ – María Solís Munuera
‘Confesión sobre una silla’ – Estelle Talavera Baudet
‘Y…’ – Pedro Perún Serrano
‘Tríptico laboral’ – José Manuel Velázquez Pérez
‘Viernes’ – José Antonio Rodríguez Balmón
‘Rara avis’ – Pedro Escudero Zumel


domingo, 17 de julio de 2011

Entrevista Beat

Beatitud: Visiones de la Beat Generation

Beatitud: Visiones de la Beat Generation

Selección y prólogos: Vicente Muñóz e Ignacio Escuín

Ediciones Baladí, enero de 2011.

Por Roxana Popelka

No fueron estrellas musicales ni demiurgos, tampoco héroes.

No fueron los primeros americanos que se rebelaron contra lo absurdo de un “sueño americano” tramposo.

He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos…

ni fueron los primeros en vincular arte+vida,

que encendían cigarrillos en furgones furgones furgones que traqueteaban a través de la nieve…

pero se atrevieron a transformar una realidad pacata, minúscula.

que estudiaban a Plotino Poe S. Juan de la Cruz telepatía y la kabala bop…

A buscar más allá de las fronteras, mentales y geográficas, el pulso a la vida.

que desaparecieron en los volcanes de Méjico dejando tras de ellos tan solo la sombra de sus vaqueros y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea…

Los Beat fueron malabaristas de lo cotidiano al apostar por la innovación en una escena literaria que pedía a gritos un lavado de cara. Mucho se ha escrito sobre la generación Beat, aun así, Vicente Muñóz e Ignacio Escuín, bajo el sello Baladí Ediciones, rinden homenaje a esta influyente generación, publicando la antología Beatitud: Visiones de la Beat Generation, y saldan una cuenta pendiente con Ginsberg, Burroughs, Kerouac, Cassady, Corso…

Una pandilla de escritores caminantes que después de 50 años vuelven a la carretera, en enero de 2011, de la mano de los 33 autores que participan en Beatitud.

que vagaban sin tino a media noche en el cercado de los ferrocarriles preguntándose dónde ir, y partían, sin dejar atrás corazones destrozados…*

¿Cuál es la motivación principal a la hora de crear una antología que rinde homenaje a la generación Beat?

Vicente Muñoz: Los Beat para mí son una obsesión, son todos esos escritores que tanto me influyeron… La razón de fondo: nos pareció muy interesante aunar dos generaciones de escritores distintas y percibir cómo han recibido ese influjo Beat. Por una parte, está representada mi generación, la nacida en los años 60, y por otra parte, la generación de Ignacio Escuín, nacida en los años 70.

¿Qué tiene que tener una antología para ser creíble?

Ignacio Escuín: Una antología tiene que tener sentido. Hoy asistimos a un abuso de antologías sin interés, y creo que detrás deBeatitud hay una propuesta interesante. Además, nos hemos decantado por autores que pueden aportar, más que por aquellos que son comerciales. ¡Había que hacer algo Beat!

¿Cuál es vuestro tributo como antólogos?

V. M.: Nuestra aspiración es apostar por la verdad. No queremos que Beatitud sea una antología más. Intentamos inyectar ilusión y, sobre todo, espíritu de equipo.

¿Cuál es el hilo conductor que une a los escritores Beat y a los de Beatitud?

I.E.: Hay una ideología compartida junto con una atmósfera.

¿Qué cambiaron en la literatura los Beat?

V. M.: Intentaron no encorsetarse, no caer en lo canónico. Se saltaron la puntuación, la temática. Reivindicaron el realismo, lo autobiográfico, la evasión… esa prosa espontánea y rica.

¿Ves cierto paralelismo entre los escritores Beat y los que aparecen en la antología?

I. E.: Hay dos generaciones en la antología muy claras una encabezada por Vicente Muñoz, nacida en los 60, y que tuvo una influencia muy directa de los Beat, que la leyó con auténtica pasión, y otra generación, la nacida en los 70 encabezada por mí, que hemos llegado a los Beat por herencia de la generación anterior.

¿Qué aporta el espíritu Beat a nuestra época?

V. M.: El mensaje básico es huir del encorsetamiento de la sociedad capitalista, y esa sigue siendo la filosofía que ha calado en nuestra sociedad 50 años después. Existe una relación entre los Beat y los escritores de la antología: la sociedad del llamado bienestar no nos convence y esa crítica se traslada a la literatura, de ahí a que sea una escritura nada complaciente y, sobre todo, no mediatizada por el canon.

¿Qué ha quedado del espíritu Beat?

I. E.: Desgraciadamente nos hemos quedado con la etiqueta difundida por los medios que los asocian con las drogas, pero creo que la esencia de los Beat, y que se recoge en la antología, es la libertad. Y eso se percibe: no hay dos textos iguales en la antología. Se trata de múltiples visiones.

¿Qué os llevó a elegir a la editorial Baladí como sello para publicar la antología?

V. M.: La editorial Baladí ha creído en la antología y se ha interesado en el proyecto desde el primer momento, así que la van a defender con seriedad y buena distribución.

* Frases extraídas de Howl, de Allen Ginsberg.

jueves, 16 de junio de 2011

Reseña de LA FLOR ROJA en CULTURAMAS

Reseña en CULTURAMAS y en ABC

El dolor en la mirada. El mundo como amenaza


Por Estelle Talavera Baudet.


La flor roja.

Vsévolod Garshín.

Editorial: Nevsky.

Traducción por Patricia Gonzalo de Jesús.

Ilustraciones de Sara Morante.

80 páginas.

13 €.

El misterioso halo que envuelve la narración de los escritores rusos cada día tiene más adeptos. Hay algo intrigante en esa peculiar forma de narrar, en su manera de acercarse al mundo y observarlo y desmenuzarlo desde un enfoque absolutamente original. Se diría que se traduce en una mirada mezcla de tristeza, abandono, inquietud y decadencia. Un armonioso equilibrio entre irrealidad y crudeza. Hay en su cosmos un lenguaje más allá de toda escuela, una atmósfera sentimental que sobrepasa el anquilosamiento de las palabras y sus limitaciones conceptuales. Garshín sorprende por todo ese segundo lenguaje que crece por debajo de la narración.

El argumento, en estos casos, sería lo de menos. Un interno tachado de loco es víctima de una obsesión: toda la maldad de este mundo se concentra en tres flores rojas que crecen, ignoradas por todos, en el patio de un psiquiátrico ucraniano, desplegando un rojo intenso que se le antoja insoportable. Podría traducirse en el dolor que provoca la belleza intensa en un ser particularmente sensible como es nuestro protagonista. La locura, aquí, no es más que la habilidad de ver aquello que otros no miran.

El lector experimenta una nueva forma de afrontar la demencia desde un prisma de precipicio, como un espectador que siente el corazón agitado, tan agitado como el de un loco aplastando con toda su alma una flor durante la noche hasta fallecer.

El juego psicológico que despliega en sus líneas nos va arrastrando sutilmente a una atmósfera asfixiante, reforzada por las inquietantes ilustraciones de Sara Morante, de una fuerza sorprendente, pura poesía negra.

Vsévolod Mijáilovich Garshín (1855-88)

Hijo de militares nobles. Interrumpió sus estudios en 1876 debido a la guerra con Turquía en la que se alistó como voluntario. Fue herido en la pierna y durante su convalecencia comenzó a escribir. En 1880 empezó a dar muestras de la inestabilidad mental que le llevaría a visitar varios hospitales psiquiátricos. Ocho años después se suicidó en San Petersburgo. Se dice de su escasa producción literaria que sus relatos sobre la guerra son comparables a los de Tolstói y su ficción psicológica a la de Dostoievski. La flor roja fue escrita en 1883.

domingo, 5 de junio de 2011

Reseña BEATITUD en CULTURAMAS

LOS CHICOS DEL OTRO LADO (I)

Por Esteban Gutiérrez Gómez. (Culturamas)

Acaba de terminar la guerra (la II Guerra Mundial) y el mundo sigue siendo una mierda. En Estados Unidos nada se ha regenerado, nada ha cambiado, todo sigue igual. Los muertos son un número, no más, y se pretende seguir adelante sin tomar conciencia del pasado. Todo para nada.

Dan ganas de huir, de salir a la búsqueda de otra realidad. Si pudiese cambiarse el mundo… Pero no se puede cambiar, una guerra con 60 millones de muertos no ha logrado cambiar nada. Huir, el dedo al aire y una larga pista alquitranada por delante. Huir, sin destino concreto, a la aventura. Huir, aún sabiendo que no existe la puerta al otro lado. Sí, pero hay que huir.

La noción general de escapar de una realidad que huele a podrido, se particulariza en el ámbito de un pequeño grupo de escritores para los que el viaje es la vida. Lo importante no es llegar al destino, lo importante es hacer el camino, disfrutar del viaje. A mediados del siglo XX, Cassady y Kerouac recorren Norteamérica viviendo aventuras. El viaje es otra forma de vivir. Si hay dinero: gasolina y carretera; si no lo hay: porros y alcohol. El caso es abandonar la realidad, crearse un mundo a su medida. Cassady es el actor, el protagonista principal, el chico malo de esta película, el pendenciero, el vividor. Kerouac es un chico más intelectual, tiene la mirada del escritor en sus ojos y todo lo ve de una forma objetiva: nunca arriesga su alma. Ginsberg se unirá a ellos casi desde el principio; es un intelectual al que le gusta vivir en el filo, al borde del abismo, que totaliza pasiones y busca siempre el más allá. Burroughs huye de lo acomodado en busca de nuevas emociones. Hay otros actores (uno tan pendenciero como Cassady es Corso), pero basta de nombres propios y busquemos una etiqueta que nos permita clasificarlos (necesitamos saber de qué hablamos, por eso las etiquetas nos ayudan a no pensar), una etiqueta generacional que defina lo que estos cuatro chicos hacen con su vida en los años 50, algo así como los Beat.

Los Beat escriben sobre algo que ya se había iniciado años antes, sobre la necesidad de darse la vuelta frente al mundo, bajarse los pantalones y enseñar la raja del culo. Un que os jodan categórico. Un nuestra vida es nuestra vida y la vivimos como queremos. Duró poco el camino pero fue importante porque marcó el espíritu de la contracultura. Hoy en día todavía bebemos de su esencia. Tanto en el fondo (el mundo sigue siendo una mierda), como en la forma (la prosa espontánea de Kerouac, la libertad del autor en Ginssberg, la experimentación hasta la descomposición en Burroughs). Ahí están sus libros, En el camino, Gasolina, Yonqui, Aullido. No hay más que ponerse a leer.

Duró poco, la huída traspasó los límites con ayuda del peyote y del LSD, primero, y de la meditación, después, y llego a otros mundos. Los 50 acababan y una nueva generación asumió la bandera de la libertad, del cambio, de lo alternativo. Gente que buscaba sanar el mundo con amor. Mucho amor. Demasiado amor. Hippies envueltos en psicodelia que descubren y hacen descubrir el nuevo mundo: el budismo y la filosofía Zen. Al final, Kerouac o Ginsberg llegan a un tope de vía en el que descubren otra realidad y, lo más importante, descubren que para huir no es necesario caminar, ni siquiera dar un solo paso: la mente lo domina todo. Los 60 se llenaron de esperanza en un mundo mejor. Una visión idealista, despegada de la realidad, de esa realidad en forma de barro que los Beat llevaban pegada a sus zapatos a pesar de que trataban de huir de ella.

50 años después, Vicente Muñoz Álvarez y Nacho Escuín, quieren palpar el reflejo de esa generación inconformista norteamericana en las jóvenes letras castellanas. Son muchos los autores que se posicionan en la contracultura, al margen de institucionalizaciones y servidumbres públicas, que huyen de la mierda en que sigue convertido el mundo, que esperan, al menos, ser consecuentes con su alma, que no cambian libertad por seguridad, que no esperan vender un millón de ejemplares de un libro porque no escriben para un millón de personas, que saben que están al otro lado de esto que llamamos literatura, en la umbría, dónde la nieve permanece más tiempo y el agua que emana del verdín, sabe a vida.

Vicente y Nacho hurgaron, people on the road, y tardó poco en asomarse un universo de nuevos creadores veneradores del espíritu Beat. Beatitud, así se llama la antología, es un compendio de reflexiones, de bionarraciones, de relatos, de vivencias, de ensayos, de influencias que los escritores de esa generación tuvieron en las vidas y en la escritura de cada uno de los autores que participan en este proyecto literario. El resultado es una amalgama de visiones sobre los Beat, una reivindicación del límite, de la huída, del viaje. Lo importante sigue siendo hacer el camino, sigue sin ser decisivo llegar al final, sea bucólico o precipitado. La carretera es una forma de vivir. Es cierto que luchar cansa, que son chicos del otro lado siempre dispuestos a dar guerra, pero ya descansarán cuando llegue la última hora, el suspiro final.

Título original: Beatitud, visiones de la Beat Generation
Autor: VVAA
Edición literaria: Vicente Muñoz Álvarez e Ignacio Escuín
Editorial: Ediciones Baladí S.L.L.
Páginas: 357
Diseño cubierta: Julio Reija
ISBN: 978-84-937661-8-4

Precio: 20€

Autores que participan en esta antología:

Carla Badillo Coronado, Patxi Irurzun, Ana Pérez Cañamares, Joaquín Juan Penalva, José Ángel Barrueco, Carmen Beltrán, Uberto Stabile, David González, Carmen Camacho, Miquel Silvestre, Raúl García, Sergio Gaspar, Safrika, Nacho Abad, David Mardaras, Mario Crespo, Roxana Popelka, Eduardo Almiñana, Octavio Gómez Milián, Estelle Talavera Baudet, David Mayor, Pepe Pereza, Almudena Vidorreta, Lucas Rodríguez, Inma Luna, Diego Urizarna, Alfonso Xen Rabanal, Pablo Casares, Sonia San Román, Eloy Fernández Porta, Déborah Vukušić, Vicente Muñoz Álvarez.

Esteban Gutiérrez Gómez

http://ellaberintodenoe.blogspot.com/

http://bacovicious.blogspot.com/

http://alotroladodelespejorevista.blogspot.com/

martes, 31 de mayo de 2011

RESEÑA DE VISCERALES

VisceralesE-mail

por RICARDO HERNANDO

Viscerales «Hay días en los que / no puedo escribir. / Entonces vomito / y luego corrijo...». Esta cita de Mario Crespo que abre Viscerales es toda una declaración de intenciones de este volumen en el que Crespo y José Ángel Barrueco reúnen cuarenta textos que proponen el vaciamiento como motor creativo. Los dos antólogos reúnen a figuras tan conocidas y reputadas en el panorama literario actual como Enrique Vila-Matas, Montero Glez o Karmelo C. Iribarren con nuevas promesas como Déborah Vukušić y escritores noveles y bloggers que comparten esa visión de la escritura como desahogo como Marta Fernández La Bohe.

En esta literatura visceral que proponen Crespo y Barrueco predomina la narrativa breve, pero también hay hueco para pequeñas piezas teatrales de un acto (“En el hotel” de Roxana Popelka) y la poesía (sin duda, una de las mejores piezas del libro es el melancólico poema de Iribarren “Los días normales”). Asimismo, se convierte en punto de encuentro de distintas influencias que van del movimiento beat (“All my friends were vampires” de Javier Esteban) al realismo sucio (“Barrizal” de Kutxi Romero) pasando por la escritura confesional (el espléndido “Alta tensión” de Vicente Muñoz Álvarez).

Pese a la irregularidad del conjunto, no se puede despreciar la heterogeneidad de Viscerales ni su intento de alejarse de los convencionalismos literarios. Como afirma Barrueco en el epílogo del volumen, la escritura visceral consiste en «desatar los instintos, en escribir desde el estómago y el corazón, arriesgándolo todo a un naipe», por lo que no es de extrañar que muchos de los relatos parezcan escritos a vuelapluma. La escritura automática y el monólogo interior son algunos de los recursos utilizados en unos relatos que huyen de la neutralidad y de lo racional en busca de ese vaciamiento literario que conduce a la escritura visceral.

La voz de estos autores es un grito que sale de sus entrañas, un grito que utiliza un lenguaje crudo y que no respeta convenciones sociales ni gramaticales. Así, la escritura se presenta como una experiencia liberadora y catártica, un desahogo y una forma de ajustar cuentas con el pasado (“Porque okupé en Londres” de Ana Pérez Cañamares), la sociedad (la violenta anarquía de “Casadas con Hollywood” de David Refoy) o el amor (el elíptico “15 apuntes para la autodestrucción o la autodestrucción de D. V.” de Déborah Vukušić). La furia con que estos autores escriben sus relatos se traduce en un vigor narrativo que deja sin respiración al lector, como el rabioso y brillante in crescendo final de “La gaviota” de Francesco Spinoglio o el trepidante y lisérgico “Reliquias y jorobas”, en el que Patxi Irurzun revisita al Hunter S. Thompson de Miedo y asco en Las Vegas.

Los autores de la antología de Crespo y Barrueco no intentan justificar a sus personajes, que aman y odian, se enfurecen y se desesperan desde el corazón. Esa es la esencia de una antología que transita por caminos ya recorridos, pero marginados por el actual mainstream de lo políticamente correcto. Si bien es cierto que no toda la escritura visceral es buena (más bien al contrario),Viscerales es una buena invitación al lector a sumergirse en esta colección de pequeños apocalipsis íntimos, desgarros del alma y rabia desatada.

lunes, 2 de mayo de 2011

Sara Morante, ilustradora


Quiero que conozcáis a una artista intrigante que me tiene fascinada. Sus ilustraciones son poesía oscura... Os invito a conocerla. Se llama Sara Morante. En breve saldrá una reseña que he hecho para ABC de su última colaboración, en este caso con Nevsky Prospects, LA FLOR ROJA.
Habréis visto ya su particular forma de dibujar en la cubierta de DICCIONARIO DE LITERATURA PARA ESNOBS, de la Editorial Impedimenta.

sábado, 9 de abril de 2011

14 de abril, por fin lo que esperábamos todos los retratados!!!!!

Este 14 de abril, a las 20:30h. en LOS DIABLOS AZULES (c/ Apodaca, 6; Tribunal), por fin la exposición de fotografía erótica de poetas retratados... por otro poeta, ÁNGEL MUÑOZ RODRÍGUEZ. No os lo podéis perder.

domingo, 20 de febrero de 2011

Presentación BEATITUD 25 febrero

Viernes 25 de febrero,
19 h Casa del Libro - C/Hermosilla, 21.
Madrid

Intervendrán

Vicente Muñoz Álvarez (antólogo)
Ignacio Escuín Borao (antólogo)
David Vicente (editor)
& varios autores del libro

Os esperamos

viernes, 18 de febrero de 2011

32 Fragmentos de los relatos de BEATITUD, seleccionedos por David González.



BEATIFICACIONES / CARLA BADILLO CORONADO:

; crucé el desierto de Sonora; me bañe a orillas del Río Grande; me interné en los territorios indígenaas de Nuevo México, participé en ceremonias de peyote -siendo la única extranjera-; dormí al interior de tepees, al pie de lagos y quebradas; amanecí entre venados y búfalos en Colorado, dancé junto a lakotas, apaches y navajos, y me perdí entre los pueblos fantasmas del Lejano Oeste. En el camino escuché disparos y los gritos de Billy the Kid, y recordé fragmentos de otros aventureros como Jack Kerouac, quien junto a Neal Cassady recorrió el país de costa a costa hace más de medio siglo. Así avancé por la Ruta 66, derechito a San Francisco, sola y bajo un cielo en llamas, "atravesando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro".


MI PADRE, LOS LIBROS RENO, RED FLANDERS y LOS BEATS, TODOS EN LA MISMA FRASE / PATXI IRURZUN:

A mi padre, contaban, los abuelos lo mandaron a estudiar a Pamplona siendo un niño; no era un mal estudiante, pero sí algo díscolo. En una ocasión lo castigaron encerrándolo en un aula, de la que él escapó por la ventana. Como le daba apuro regresar a casa de los tíos con quienes vivía, decidió volver a pie a su pueblo, que estaba a unos cuarenta kilómetros de la capital. En cuanto lo echaron en faltta, en Pamplona, la Guardia Civil salió a buscarlo. Mi padre, según él mismo relató, se escondía en las cunetas, cuando veía acercarse a los guardias. Estuvo así, caminando y agazapándose, durante toda la noche, pero consiguió llegar a la mañana siguiente a su pueblo, sano y salvo.


LA INDIA O EL MIEDO / ANA PÉREZ CAÑAMARES:

Leo En el camino tumbada sobre la cama y cada dos o tres páginas paro para matar a una de las pulgas que la ha tomado con mis tobillos. A la ingles no le dan miedo los bichos y cada vez que alquilamos una habitación la mandamos de avanzadilla, y durante un buen rato Susana y yo esperamos fuera, mientras escuchamos el ruido de su zapato masacrando la fauna del lugar. Luego entramos como soldados cobardes y recogemos los cadáveres negros y peludos, desparramados por los rincones. La inglesa ya nos mira desde la cama, liándose un porro, y se ríe de nuestras muecas de asco; pero siempre hay un bicho que ha escapado de la matanza y que se presenta cuando menos lo esperas,


EL ÚLTIMO BEAT / JOAQUÍN JUAN PENALVA:

Fue en 1947, con diecisiete años, cuando me convertí en escritor, por eso le dediqué Gasolina a mis compañeros de celda, "a los ángeles de la cárcel de Clinton, que en mi décimo séptimo año me entregaron, desde todas las celdas que me rodeaban, libros llenos de luz". Venían los libros de todas las celdas, y después supe que todos esos volúmenes habían sido de un antiguo huésped, Charles "Lucky" Luciano, cuya suite ocupaba yo entonces. "Lucky". Luciano fue uno de los últimos grandes gángsters y mi mejor maestro. Mientras estuvo preso, siguió dirigiendo todos sus negocios desde la celda.


AL FINAL DE LA CARRETERA / JOSÉ ÁNGEL BARRUECO:

Era una noche del verano de 1990 y yo solo tenía 17 años, me faltaban aún unos meses para cumplir 18 tacos y de pronto me encontraba caminando sin compañía por el arcén, al principio me lo tomé a broma, supuse que podría ser una aventura, pero luego advertí que no era cosa de risa, que estaba a demasiada distancia de la tienda de campaña y que todos mis amigos habían conseguido un vehículo para llegar a la meta, a la seguridad y al hueco confortable del saco de dormir.

El camino es la vida de los hombres.

La carretera es el corazón de los países.


L. (1926 - 1971?) / CARMEN BELTRÁN FALCES:

Quizá Mary Garber. Quizá Gary Snyder, que encontró su nota de suicidio. Quizá ser capaz de sobrellevar esa sensación de estar siempre en el filo, de no poder soportar el mundo, de ser ajeno a él, de estar en el margen de los márgenes. Quizá conocerse sin miedo para poder traducirse. No pasa nada. Quizá que acabara la fiesta... first glass broken on patio no problem (...) make a quick getaway. NO PROBLEM. Quizá no olvidar la rabia y no permitir bajo ningún concepto que fuera la tristeza la que la reemplazase. No sé. No importa. Un día escribió una nota.


LAS CENIZAS DE ALLEN GINSBERG / UBERTO STABILE:

Había en todo ello una mezcla de pasión y revelación, una necesidad de interpretar todo lo hasta entonces conocido desde otra mirada. Creo que Jack Kerouac me enseñó a leer de otra manera, a leer con otra conciencia y consistencia. Ya no pude volver a leer la Divina Comedia, El Quijote o Huckleberry Finn, sin descubrir esa tradición romántica, popular, inocente y divertida que Jack nos regaló en On the Road, la novela mecanografiada sobre papel continuo de teletipo, que como él, vagó de editorial en editorial hasta que una tarde de verano de 1977 llegó a mis manos en una vieja edición de la Editorial Losada.


HUELLAS EN EL POLVO / DAVID GONZÁLEZ:

Con Arthur, las drogas: absenta & hachís.
Yo fumé hachís en Charleville, su ciudad natal. En place Ducale, un porro, al volver del viejo molino Rimbaud, donde contemplé con una pena infinita, las escasas pertenencias que tenía consigo en su lecho de muerte, a saber: una maleta & una taza & una cuchara & un tenedor & un cuchillo & un Madras etíope & cuatro libros & y su reloj, un reloj de bolsillo cuyas manecillas habían expirado a la una menos diez.


CABEZA DE GARDENIA / CARMEN CAMACHO:

Antes. Antes de antes. Antes de Tánger. Anterior a mí: allí fue mi carne. Previa al frío, al polvo soy bajo tierra de Málaga, previa a esta nada de nada. Pero anterior, también, mi carne, a la cojera y al miedo en los autobuses, a las marcas en la piel que dejaban los vestidos que me compró mi madre, al destacamento de labios como los de Cherifa o Helvetia o Martha o qué más da, labios de mujeres al filo, de aliento y reproche.

El cuerpo sucedió antes de todo. La carne es plena conciencia.


ON THE (SOVIET) ROAD / MIGUEL SILVESTRE:

El estalinismo ha matado mucho, de acuerdo, pero el anhelo beatnik ha matado peor. Lo ha hecho lentamente, dejando envejecer a los jóvenes hipsters y enfrentándolos al espejo de su fracaso como inconformistas. El beat, o muere joven o muere ridículo. Generaciones enteras de sensibles muchachos se han malogrado soñando con viajes iniciáticos y aventuras en la carretera; la mayoría nunca lo intentó, o como mucho se conformó con un largo fin de semana de fiesta química que no les dejó sino ojeras.


AND OLD LETTER REVISITED / RAÚL GARCÍA:

Y luego han empezado a hablar de la edad, que tenemos una edad y hay que hacer esto y lo otro como si fueran pasos preestablecidos que hay que cumplir antes de la fecha límite, tener una casa con una hipoteca cómoda acogedora y con gusto, y dos coches uno grande y elegante para él y otro pequeño para la ciudad, fácil de aparcar pero bonito. Y el trabajo, el trabajo es importante, pasta, pasta y posición (más dinero), mejor mandar que ser mandado, mucha responsabilidad bien pagada. ¿Y qué hay de los hijos?


GIORNO ELIGE A GINSBERG EN LA NOCHE DE BARCELONA / SERGIO GASPAR:

Sucedió en un libro, como la mayoría de las cosas importantes de mi vida. Yo era un joven universitario y antifranquista, con barba y pipa y gafas de concha, que me creía escritor. Compré -o robé en una librería, no puedo estar seguro, porque por aquellas fechas practicábamos con asiduidad la revolucionaria acción de robarle libros al sistema capitalista y devolvérselos al pueblo, es decir, a nosotros, sus legítimos propietarios - la Antología de la Beat Generation de Marcos Ricardo Barnatán, volumen de tapa dura publicado por Plaza y Janés en los años 70.


CON UNOS TÍOS CUALESQUIERA / SAFRIKA:

¿Sabes cómo conocí a Neal?, menudo tipo, qué descerebrado. Me lo presentó Greg, el chico aquel taaaaan fuerte con el que salí un par de veces, en San Francisco. Me llevó a beber, había mucha gente pero casi no recuerdo nada, iba tan ciega ¿sabes?, ¡taaaaaaaaan ciega! Total, que estuvimos en el Golden Gate Park, me tiró en la hierba me besó un poco y luego me llevó a una casa, bueno, a un cuchitril, una mierda de casa con un agujero por ventana y Neal estaba allí, desnudo, muy guapo eso sí, pero ¡abrió la puerta desnudo!


SARA / NACHO ABAD:

Por otro lado, carecíamos del valor para acercarnos a ella sin más, sin una excusa. Nunca fuimos lo que se dice tipos listos para estas cosas. A otros les bastaba con palabrería, con sonrisas de baratillo y chistes groseros. Para nosotros, acercarnos a las chicaas que nos gustaban era como intentar saltar sin pértiga un obstáculo del tamaño del mundo. Si una chica nos gustaba de verdad, podíamos darnos por perdidos. Y ése era el caso de Sara. ¡Era especialmente el caso de Sara, que tenía dos caderas como catorce ocho miles!


DIOS / DAVID MARDARAS:

Pero lo que estaba percibiendo en primer término -en seguida me di cuenta- era una superficie brillantemente tramada e iluminada por Kerouac, tan iluminada, brillante y superficial que sería finalmente perfecta para la inevitable implosión cósmica que la iba a traspasar en toda su potencia trágica en las últimas páginas de esa novela gótica que es Los vagabundos del Dharma, cuya imagen final, desenlace y clímax es una crucifixión monumental: un hombre crucificado en la cima del pico Desolación,


RUTA 23 /MARIO CRESPO:

Es la una de la madrugada. Por la carretera nacional 122 apenas circulan coches. El Golf rojo avanzaa con las luces interiores encendidas. Sobre la carátula de un compact discx del sello alemán Tresor, una montaña de polvo blanco con olor a manzana. El tiro me golpea el tabique, me ataca el lacrimal y se instala en mi ojo derecho. Noto el amargor en la laringe. Instantes después lo único que puedo sentir es el chorro de palabras que mana de mi garganta, un torrente de voz que evoluciona mi uso habitual del lenguaje.


SUSPENSO / ROXANA POPELKA:

Gracias a Carlos, Mónica conoce a Walcott, a Diane di Prima, a Cassady, a Burroughs, a James Tate.
Ese poema titulado La piedad ascendiendo con la niebla, o ese otro No es el calor tanto como la humedad.
Aunque a veces, más que la poesía norteamericana a Carlos parece que lo que le gusta de verdad es conducir a más de 130 km/h.
Adelantamientos peligrosos, jugando con las líneas continuas de las carreteras secundarias sin asfaltar.


THREE`S CROWD / EDUARDO ALMIÑANA:

Howl se había convertido en un éxito, y todo Nueva York tenía puesta su mirada en un poeta joven, con gafas, algo desaliñado, hasta entonces casi desconocido. Habían salido juntos un tiempo, le conoció a través de un profesor amigo de ambos. Desde el primer momento sintió la conexión, un lazo bíblico, en el que no había creído hasta entonces. "Almas gemelas", pensó. Un tiempo después de aquellas primeras citas, Allen Ginsberg conoció a Peter Orlovsky, y se enamoró de él.


ESCRITO EN LA LEY / OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN:

Pablo no puede venir a Logroño, así que llamamos a Luis para que se encargue de las guitarras. Sonamos de maravilla en el local. El tren es como una habitación de óxido para la gente abollada. Me acuerdo de la canción que cantaba Fernando Alfaro con unos chicos de aquí, se llamaba El año que Allen Ginsberg murió. Tengo mercurio en las manos de tanto evitar la fiebre. Siempre vamos de prisa, buscamos el reconocimiento, la paz de las edades de mármol, las viejas historias de las mujeres abrasadas por la belleza.


LOS (C)OLORES DEL MUNDO / ESTELLE TALAVERA BAUDET:

El offbeat bien podría llamarse de cualquier otra forma, y también estaría bien. El offbeat no tiene un solo color en la paleta. Los tiene todos, y repetidos, feos y bonitos, insípidos y chocantes. A veces logra impresionar o ser impresionista, pero otras mezcla todo demasiado y el color mierda puebla el lienzo y nos llevamos la mano a la cabeza: "¿Qué has hecho, descerebrado?". Es tan genuino como el que puede escalar la montaña más alta sin perder los dedos gangrenados, aquel que sabe regresar vivo a casa y dormir a pierna suelta.


ESTAR EN EL MUNDO SIN CONDUCTOR. Apuntes sobre los beats / DAVID MAYOR:

Se olvida en exceso que los beats no necesitaban ir de bohemios o excéntricos para expresar su individualidad. Muy alto el listón todavía pasados sesenta años, pero aún vigente para quien decida abismarse y desatar lazos. Quizá le espere la fortuna. Pero que no se le olvide -el primero que vio el percal fue Kenneth Rexroth- que con los beats el surrealismo épater les bourgeoises empezaba a transmutarse en el amuser les bourgeoises tan característico de nuestros días. La distancia del vagabundo sigue siendo tan grande como lo era entonces,


ELIGIENDO UN CAMINO / PEPE PEREZA:

Con nuestras mochilas preparadas y los sacos de dormir enrollados, J y yo nos echamos a la carretera. Destino, nos daba igual el destino. Lo único que queríamos era vivir aventuras similares a las que habían vivido nuestros héroes literarios. Dinero no llevábamos, lo habíamos invertido en tabaco y hachís. Para alimentarnos cogimos todas las latas de conserva que nuestros padres acumulaban en la despensa. Mientras tuviéramos para fumar la comida era lo de menos. Para leer, J se había llevado En el camino. Yo, La senda del perdedor.


PL (REVOLUTIONARY LETTER # 86) / ALMUDENA VIDORRETA:

El hombre paga el dinero justo y extiende sus dedos ensalivados por el montón de bolsas que probablemente luego me llevaré yo entre las manos. Trato de memorizar la imagen porque no me gustaría tocar su saliva y almaceno las zonas húmedas en mi memoria. He comprado carne, sólo un pequeño paquete, y una botellita de alcohol de 90 grados. Alcohol para limpiar las heridas. Pi. And the wraiths all tell you to cool it but then, that was never your way.
Somos iluminados, tú y yo. Vemos el futuro en el gesto simple y cotidiano de esperar un turno.


DHARMA THIEF / LUCAS RODRÍGUEZ:

El baño de mis tíos está diseñado para mear sentado, una pequeña señal al más puro estilo icono de tráfico te sugería practicar sentado para no salpicar. Estaba diseñado para poder alcanzar de este modo también alguno de los libros que reposaban sobre una pequeña estantería a la altura adecuada en el flanco izquierdo. Nunca hacía caso de los libros que allí aguardaban en la cuasi perpetua oscuridad de aquel mínimo retrete.


JACK, TENEMOS QUE HABLAR / INMA LUNA:

Desde el escaparate, Kerouac se abrazaba a Cassidy, la panda de los beats posando justo delante de la librería, en el lugar donde nosotros nos encontrábamos ahora. Howl, howl, howl por todas partes.
Traté de arrancar el zapato de la angostura en la que había quedado apresado. Fue imposible. Me descalcé y dejé el zapato allí. Mi zapato rojo pisando los versos de Ferlinghetti. Resultaba tópicamente poético. Hice una foto. El suelo estaba helado.
Aquello me pareció una señal. No cuesta nada sentirse importante.

SURIA K. / DIEGO URIZARNA:

Jonás se levanta del asiento trasero de la Kangoo que hace de ambulancia y marca la página de En el camino con una polaroid de su novia, y deja el libro sobre un buzo amarillo y sucio que está arrugado sobre el asiento trasero de la Kangoo, y sucede aquello de Ítaca no es Ítaca versus los atardeceres cruzando Alfajarín a 160 por hora con la ventana abierta, mirando sobre las colinas como camas deshechas la silueta de un toro de Osborne recortando las nubes, el cielo, la luz a medias, las tímidas gotas de agua que empiezan a formarse en la luna delantera en un cementerio de insectos aplastados.


LA PUTA QUE MIRABA A LOS OJOS / ALFONSO XEN RABANAL:

... Pues entre las torturas aprendí que en la guerra lo que matas es una parte de ti... y si no asimilas que estás matando aquello que no integras de ti, si en ti queda algo de conciencia en vida, caminarás siempre sangrante pues esa herida nunca cicatrizará... nunca... por mucho que tu parte racional te engañe, te diga que hiciste lo correcto, por ti, por tu país... unos ideales en los que no crees cuando todo se muestra claro, cuando ves que utilizan el mismo engaño en pervertir a las nuevas generaciones, siempre con el mismo pretexto para el enriquecimiento de los mismos: el miedo...


LOS PATRIOTAS / PABLO CASARES:

Posteriormente se dijo de ellos que eran unos hedonistas que el aburrimiento empujó a una vida disoluta. Tal vez hubiera algo de cierto en esta apreciación, pero es igual de cierto que cuando comenzaron su gran aventura eran unos pioneros que dejaron atrás muchas cosas que jamás recuperarían y forjaron un temperamento que Joe no volvió a ver en nadie. Tal vez acertaron, tal vez no, pero eso no era lo que más importaba.


OASIS PUB 1994 - 1999 / SONIA SAN ROMÁN:

Al Oasis Pub no llegaban las caravanas de mercaderías de especias sino los perros abandonados y los camellos.
Como si el viejo Burroughs moviera los labios de nuestros pensamientos, nos sentíamos los gatos encerrados, los que no podían caminar solos. Para nosotros solo quedaba aquel lugar.
Las botas altas de Susana se alzaban como palmeras en un suelo repleto de cucarachas sin filtro.


LA COMPAÑÍA DE FINANZAS AMISTOSAS. Burroughs/Heart/Beat / ELOY FERNÁNDEZ PORTA:

Las instituciones soñadas. La novela en cuestión contiene el que, a mi entender, es el primer texto donde ya se encuentra, in nuce, el mundo burroughsiano. Debo decir que, por lo general, no soy partidario de hacer esta clase de lecturas retrospectivas, que presuponen que la poética toda de un escritor ya está contenida en algún texto temprano. Creo que esas interpretaciones suelen ser falacias, pues pasan por alto la relevancia de la evolución creativa y todo lo explican a partir de un principio fundamental.


MEMOIRS DE UNA NO BEATNIK / DÉBORAH VUKUSIC:

Escribe. No puedo.

Después de ti sólo he vuelto a hablar para reivindicar las flores transgénicas. La belleza natural de las orquídeas me tira de los pelos, me insulta tanta perfección.
Abro las ventanas para huir ahora que todavía es posible.
Me justifico. Estoy seca. No sé qué contar.


BEATITUD / VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ:

Lisboa: la vida que se hunde y sigue en pie. Recibiendo mensajes subliminales y hablando volados de Chinaski y Mona y Henry. Marineros, artistas, fulanas, sifilíticos y opiómanos, fadistas, poetas, yonquis, carteristas... Beodisea. Y beatitud. O el tiempo que no existe. Y la terapia del camino. Vocación de olvido, inconformismo visceral respecto al mundo. Como entonces, en plena huida, en pleno vuelo, a cientos de kilómetros de casa escribiendo en sudor de ocio y confusión nuestra historia, emborronando por centésima vez las páginas más memorables de nuestras pequeñas vidas.


32 fragmentos de Beatitud, seleccionados por David González.

Presentación VISCERALES en FNAC Callao

martes, 15 de febrero de 2011

CONCURSO BEAT GENERATION

Como ya sabes, el libro homenaje a la generación Beat, Beatitud. Visiones de la Beat Generation, ya se encuentra en las librerías.

Queremos que también tú nos aportes tu particular visión de la generación Beat. Envíanos para ello un microrrelato de no más de 250 palabras que de un modo o de otro refleje tu experiencia con la Beat Generation. Cuéntanos lo que quieras y bajo la fórmula que tú quieras.

Iremos colgando cada día tanto en el blog de la editorial (http://edicionesbaladi.blogspot.com/) como en este blog:http://beatitudvisionesdelageneracinbeat.blogspot.com/ los mejores textos.

El 15 de marzo elegiremos entre todos los seleccionados los 3 ganadores y les haremos llegar un lote de 5 libros de Ediciones Baladí.

Participa y cuéntanos lo que quieras sobre la Beat Genaration.

Envíanos tu texto a info@edicionesbaladi.com