
AMARGORD EDICIONES, junto con AMSTEL y LA FÁBRICA, convocan el I Premio Internacional de Relatos Ceveza-Ficción.
Arrebato Libros. La Palma 21. 28004 Madrid
Entrelíneas Librebar. C/ Gonzalo de Córdoba, 3. Madrid.
La fugitiva. C/ Santa Isabel 7
En la feria del libro de Madrid lo puedes encontrar en:
Fuentetaja: puesto 139
Muga: puesto 37
Lex Nova: puesto 16

“Amor manual”, Ángel Muñoz
Ed. Talentura www.talenturalibros.com
Publicado en CULTURAMAS
Descifrando
Quién no desearía un manual del amor. Del amor fraternal, del amor al prójimo, del amor a las calles que pisamos día a día, del amor a uno mismo, del amor carnal, del fiero y salvaje amor que nos despierta de madrugada y nos hace comportarnos como niños asustados. El amor que se frustra en la encimera de la cocina o en la parada del autobús. Ese amor distorsionado por la lente sucia de uno mismo; ese amor oculto bajo las uñas o entre la fina filigrana de la culpa o de la admiración. Líneas que se cruzan casi en el mismo momento en que se descruzan de lo finas que son.
Para Ángel Muñoz la felicidad y la desgracia están pegaditas, juntas como hermanas que se tiran del pelo pero se escuchan. Y es tan fácil retroceder cuando se debe avanzar, y lanzarse cuando en frente la pared tiene hasta pinchos.
“Amor manual” (buen juego de palabras, por otro lado), rescata esas sensaciones casi efímeras que uno querría poder pronunciar pero que, sin embargo, apenas intentamos atraparlas en nuestra mente, se desvanecen, como quien pretende recordar un sueño y contarlo en voz alta.
Versos cortos, algunos crípticos que requieren varias lecturas y dejar de tocar el suelo por un momento. Otros poemas directos y que dejan desnucado. Palabras desnudas, elegidas con precisión de cirujano; difíciles de intercambiar; imposibles de emular. Perfectas. Cuatro versos bastan para desarmar esa delicada telaraña que tejemos los humanos al mirarnos. Con cuatro versos armamos y desarmamos, como un juego, la torre incauta y falsa que elevamos y rezamos sin apenas darnos cuenta, para no tentar a la suerte y descubrir que el puzle que formamos no termina de cuajar.
a Carlos
Todavía aprendiz
en la cadencia
de escalar peldaños.
Obstinación de martillo.
Hender el cuello
cuando la soga
y la silla.
*****
a Guillermo, el hermano
Omitiste el consejo.
Entrar en la espiral
de obcecarse con alguien
sólo traerá una mandíbula desencajada.
Elabora
otro barro de ti
con paciencia de hormiga.
*****
Nada lamentable
pisar un sex shop
si el sonido de monedas en la ranura
te apacigua.
Boquear fuera del hábitat
si los maniquíes
salvan tu naufragio.
*****
Antes tu amiga
Insistíamos en predecir algo
que no tiene pautas.
Con el oficio de la piedra
interpuso sus dedos.
Después un montón de calderilla
desde cualquier parte.
El hábito de tu perfil a mi paladar.
Tu espalda de maceta.
*****
Fiel
Encerrar la poligamia.
Seguir las paralelas
que trazan tu índice y el mío.
Templar la intuición
por si el despeño.
*****
Juguetes rotos
Salto sin red
al aferrarme a tu espectro.
Recogí flores marchitas
en el mismo lugar
donde otro daba cuerda
a tu reloj.
Deidad aburrida
de nuestro ahínco
en el juego.
Regresar con reclamo de embudo.
*****
Manual
Aguantar con sapiencia de agua
el hediondo surco depresivo
que en dos años impidió
mantener los párpados móviles.
Me falta tu aplomo
aunque copulase sin agrado.
Entendí a tiempo el manual.
Ángel Muñoz (Madrid, 1977) es licenciado en Historia del Arte. Primero fue la poesía, luego la disciplina de congelar el tiempo mediante una cámara fotográfica, ¿o fue al revés?
Realmente son los dos espacios en los que más cómodo me encuentro, no por ello quiere decir que los trabaje con todo el acierto que quisiera. Ahora es cuando la prosa empieza a envolverme.
He participado en varias antologías: “Puta poesía” de Ferrán Fernández (Ed. Luces de Gálibo), “Talla G” (Ed. Lalunaesmía), “Heterogéneos” (Ed. Escalera), “Al otro lado del espejo-Narrando contracorriente” (Ed. Escalera). He coordinado mi propia antología poética: “Poetrastos (por favor, tratar con cariño) (Ed. LVR[ediciones)
Y tengo algún que otro poemario que alguna editorial valiente ha tenido coraje para publicarme: “Ya no leo tebeos de Wonderwoman” (Ed. Groenlandia), “Como Ulises en una cacharrería” (Ed. Bohodón), “Amor manual” (Ed. Talentura libros)
Actualmente, junto a José Naveiras, trato de llevar a buen puerto la editorial de LA VIDA RIMA ASOCIACION CULTURAL, LVR[ediciones.
Debido a diversas circunstancias ha decidido volverse escueto en presencia y letra.
Escribir y mirarse de puertas adentro, donde las historias auténticas brotan.
Editorial Baile del Sol
126 páginas
Publicado en CULTURAMAS
A Alberto García-Teresa le falta el oxígeno en medio del latir absurdo de la sociedad de este siglo. Todas las incomodidades que no nos gusta airear, el trágico acostumbrarnos a un funcionamiento discorde y chirriante. Ahí se encuentra la voz de Alberto, alta y clara, para convertir de nuevo en inaudita una situación a la que nos habíamos hecho, bien que nos pese, por mirar a otro lado.
Álvaro Tejero Barrio, prologuista de esta recopilación, dice muy acertadamente: “Detenerse en silencio y pensar. Detenerse en silencio y hablar. Detenerse en silencio y amar. Detenerse en silencio es ya en sí mismo un acto subversivo. Detenerse en silencio es no producir y no consumir.” (…) “Es la perspectiva radical del mirar hasta el corazón de las cosas.” El mundo es ya un “horizonte desbrujulado.” (…) “Alberto nos convoca a la resistencia en plural.”
Sus versos interpretan dos papeles: los sutiles, vaporosos, cálidos; y los ácidos, cortantes, cuchillas disparadas al ego sin ninguna piedad.
Imágenes potentes, ideas redondas, pasos de gigante a partir de miguitas que seguimos completamente embobados. Milagroso.
BUSCAR poesía
entre los tubos de escape,
entre el bullicio de una avenida
o bajo el cemento de un parque,
hundiendo el latido como azada
en grumos de tierra seca
puede parecer un acto poético
de cartón-piedra.
Pero es posible; es necesario
como respiración en la tormenta.
Buscamos versos como comida entre la basura.
Cuando sólo se vislumbra el arco iris
en los charcos gastados de aceite,
cuando se vende oxígeno en lata
a diez euros el paquete,
¿dónde quedan la mujer y el hombre?
¿Cuándo desaparecieron y fueron reducidos
a consumidores, votantes, espectadores?
Perdidas las palabras, el presente
se deletrea en humo, cruces y ganancias.
Es un gran vacío envuelto en celofán
de felicidad producida en serie
que con un decálogo de insatisfacciones avanza.
Pero lo inútil aún es factible;
lo improductivo, lo irreductible a mercancía.
Sin embargo, hasta la disidencia
se mercadea como grifo.
La salida sólo es una puerta de entrada trasera;
la puerta de servicio.
Nacemos con un número y una esquela
y el dogma asimilado como víscera
de que no existe lo que no está en venta.
Ya no hay luz
en nuestras manos.
Sólo hallé
un interruptor a pilas
oxidado.
***
NOS reconocimos
por el trazado curvo
de nuestros destinos.
Pintábamos distintos idiomas.
Abrigábamos diferentes semillas.
Tú caminabas por cables eléctricos
y yo desdoblaba metódicamente esquinas.
Evitábamos certidumbres
con voluntad de huracanes.
Nos bebíamos a cada paso
todos los navegantes de las calles.
Éramos patinadores de niebla,
aguaceros de incógnitas.
Plegábamos las mareas
arrollando sin piedad las olas.
Nos creíamos poderosos
por permanecer tristemente solos,
abandonados, alimentados con soberbia
de desidia y aparente aplomo.
Pero nuestros días pasaron
como una pastilla efervescente:
burbujeante, espectacular,
aunque condenada a muerte.
Sin rumbo, no supimos que habíamos llegado.
Sin sueños, ignoramos de dónde zarpábamos.
Por evitar la esperanza,
carcomimos las cuadernas del barco.
Ahora nos reconocemos por nuestro vacío;
por la mirada hueca
y ese aliento a desengaño
que nos aterra de frío.
(Más poemas en Culturamas)